VOX no es el culpable, es la víctima

Vox es la víctima de políticos profesionalizados, con todos los resabios de la corrupción instalada en nuestra democracia; políticos jóvenes que manejan las viejas artes de la traición y el trilerismo. Confieso que después de tantos años asistiendo a estas sesiones de pactos postelectorales en los que creía haberlo visto todo, incluso maletines repletos de billetes o falsos infartos repentinos ad hoc en momentos previos a la investidura, la situación actual me tiene fuera de control, casi en estado shock. Los maletines y el infarto son ejemplos reales y una prueba de lo valiosos que son los votos faltantes que inclinan la balanza hacia un lado o hacia otro. Para los ambiciosos, de escasos escrúpulos, ser llave es un billete de lotería premiado. Entre ese extremo y el desprecio que está sufriendo VOX debería prevalecer la justicia de la proporcionalidad. Eso era lo esperado y eso era lo pactado con Almeida: concejalías de gobierno. Pero el abogadito del Estado, ducho en normativas y denominaciones estampó su firma a sabiendas de que engañaba a los políticos novatos. Le faltó tiempo para publicar en el BOE el reparto del botín: cinco concejalías para el nuevo alcalde y cuatro para la progre Villacís. A los de Vox se les debió quedar cara de pasmo total. ¡Se habían repartido Madrid durante la noche y los habían dejado fuera del reparto! Tiene que ser muy decepcionante iniciar un “negocio” y descubrir que tus socios se mueven siguiendo protocolos de la mafia. En el caso de un matrimonio no hubiera sido válido, porque ha habido engaño. Y el colmo del cinismo es decir que los sillones no se pueden negociar al peso cuando ellos se los reparten por lotes.

Con este precedente, no es de extrañar lo que ocurrió en Murcia. Si en el Ayuntamiento de Madrid está muy claro que el culpable fue el PP, en Murcia es diáfano que fue Ciudadanos. ¿Cómo es posible que esto no se entienda? ¿O se entiende, pero se miente descaradamente para manipular al votante de VOX culpando a este de aliarse con la izquierda? ¿Por qué VOX tiene que regalar un gobierno a quienes tienden cordones sanitarios? Es el colmo. Pero ahí está la prensa dispuesta a mentir y a culpar al partido verde de aliarse con los Socialistas y Podemos. Los titulares de El Mundo son de asco, amarillistas y mezquinos; puro periodismo de tabloide, que ya es decir. Los de Libertad Digital, que hasta ahora eran prensa amiga, ídem de lienzo, y así podemos seguir por los diferentes medios de los distintos colores. ¡Viva la mentira! ¡Viva la injusticia! Todos desinformando. ¿O todos abducidos? No sé, sería un factor eximente, pero no creo. Como analista político-social desde hace años, intentando siempre encontrar el porqué de las cosas y sus causas, creo que VOX tiene sobradas razones para su enroscamiento. Y como votante, lo aplaudo y lo animo a que no se deje ningunear, a que siga defendiendo las ideas prohibidas en esta sociedad de pensamiento único a cuya deconstrucción tanto han contribuido sin excepción todos los actuales partidos del arco parlamentario, además de grupos y grupúsculos de lobbies “foucaultianos” subvencionados para subvertir el orden familiar, social, cultural e histórico.

Que Ciudadanos no es de fiar lo venimos diciendo hace mucho tiempo, y que se puede esperar casi cualquier cosa del veleta absolutista Rivera, también, pero los extremos a los que están llegando son marrulleros hasta más no poder. Está claro que obedecen órdenes, que sirven a un amo que ni siquiera conocen. El eje Madrid-París al que alude Abascal está muy bien traído, pero la cosa va más allá, de Soros para arriba hasta perderse en los confines de las cúpulas “cupulísimas” de los sin nombre, adoradores de Bafomet. Rivera y Arrimadas –por hablar de dos ejemplos de libro— son dos pobres monstruitos que esconden el mal tras una cara radiante. Pero no hay que engañarse. Son marionetas del mal, que tienen como misión contribuir a la destrucción de lo más puro del ser humano: los valores morales que acompañan al alma. La Señora de la Lejía, que abandonó a sus votantes catalanes para instalarse en el Foro, llora porque los gays no la quieren, a ella, tan progre, tan dispuesta a tragar todo lo que ordene Bilderberg, dispuesta a crear una ley disparatada para que las parejas de hombres puedan comprar bebés gestados en úteros de mujeres parideras. Niños sin los latidos del corazón de una mamá, niños huérfanos al nacer, condenados a una vida emocionalmente inestable. Estas ideas sí merecen un buen cordón sanitario. Son asquerosas y nadie de bien puede aceptarlas.

Estas semanas VOX está siendo linchado en la plaza pública, incluso por los medios de la derecha que tanto lo auparon cuando creían que el PP se hundía porque se había apartado de sus ideas primigenias y que VOX era la alternativa a la derechita cobarde. Lo que está ocurriendo es muy complejo y reconozco que me está costando encontrar la clave por más vueltas que le doy. Me sorprende cómo ciertos periodistas de la derecha, al no ver sus expectativas cumplidas, se han vuelto a la querencia, al voto útil que se dice. De pronto, Casado vuelve a ser bueno y el PP recupera su invencibilidad; Ciudadanos continúa con sus riveradas y ya no hay sitio para VOX, que quedará reducido a un proyecto fallido. Este es el pensar común en las esferas de la información. Es como si, de repente, hubiéramos despertado del sueño y volviéramos a la cotidianidad. Qué diferencia cuando en esa misma emisora conservadora y patriota se decía que Vox sorpasaría al PP y que este sería una versión del CDS, por lo mal que lo había hecho en los años de Rajoy. Vox era un soplo de aire fresco que se atrevía a poner sobre la mesa temas proscritos, sobre todo en el ínterin de las andaluzas a las generales. ¡Qué fácil era apostar a caballo ganador! Y como  la cosa no fue como esperábamos, nos volvemos al calor de la lumbre pepera y empezamos a demoler al partido de Abascal porque, de repente, no nos molan porque ya no van a tener poder. ¡Y ni una palabra del pucherazo, que esa es otra! Y mira que hay datos.

Siento todo esto, porque veo que ya no hay de quién fiarse. La única explicación que encuentro para unos ataques tan inmerecidos a VOX es que, por una parte, quieren al PP porque les interesa para sus publicidades institucionales, licencias de emisión y demás prebendas, aparte de la bajada de impuestos. Es la única manera de entender por qué no han dicho ni una palabra de la traición de Almeida con el pacto de las concejalías de gobierno. Siento vergüenza al escribirlo. Y siento más vergüenza de que nadie le haya afeado la conducta y se admita sin más, que los de Vox cometieron el error de dejarse engañar. Oigan, que también nos engañan los trileros con la bolita en la calle Preciados, y nos engañan los hackers y los del fishing, y no se nos ocurre reírles las gracias a los estafadores, sino que nos ponemos de parte de los damnificados.

Está bien bajar los impuestos y generar empleo, pero no todo es la economía. Ni siquiera es lo más importante. Quienes votamos a VOX defendemos algo más que la eliminación del impuesto de sucesiones o la activación del plan Chamartín; defendemos valores y principios que los progres de la izquierda y centroizquierda identifican con el blanco y negro. Eso dice Sánchez y eso remeda Aguado como un lorito. Él sí parece un recuerdo en sepia de hace dos siglos.

No hay un solo medio de comunicación que defienda a VOX. Y solo porque no le da la gana de pasar por las exigencias illuminati del maquiavélico Soros. La clave está aquí. No solo no lo defienden, sino que VOX es la diana donde van a parar todos los dardos. Además, atacan con fiereza, no solo en lo político sino en lo personal. El conductor estrella de es Radio, tan ocurrente en los motes y chascarrillos, con el que muchas veces nos hemos reído, parece que no tiene quien le dé un buen consejo y anda algo desbocado. Ahora la tiene cogida con Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio. Son sus estimulantes de cortisol. Les dice de todo, menos bonitos. Lo de llamarles matrimonio Ceausescu es pasarse siete pueblos y no debe ser muy legal. Por mucho menos, algunos se han querellado.

Toda esta patulea de gente opinadora se atreve a augurar lo decepcionados que estamos los votantes de VOX. Decepcionados sí, pero con la reala de periodistas fanáticos, que solo ven su propio interés. ¡Ay, si no hablaran tanto por hablar! Mira que nos dan la matraca con los dimes y diretes de unos y otros. Decepcionados con VOX, no. Todo lo contrario. Más solidarios incluso, al ver cómo nos ningunean estos quinquis de la política y la prensa. Basta ya de opinar sobre lo que pensamos los votantes.

Lo que subyace en el fondo de todo este ataque a VOX, no es el hecho de ser más de derechas o menos, sino sus ideas prohibidas. VOX se ha atrevido a: 1) Denunciar la Ley de violencia de género y los lobbies chiringuitos financiados por el Estado para cambiar el concepto de antropología natural. 2) Controlar la inmigración, tema tabú, porque va contra el gran proyecto de islamización y mestizaje de Europa.  3) Erradicar todo atisbo de catolicismo en la política. Estas tres cuestiones están impresas en el estandarte de los dirigentes del Nuevo Orden Mundial que rige los destinos de las naciones modernas. Y hasta ahora nadie se había atrevido a rechistar, incluida la derechita cobarde. Por eso hay que destruir a VOX. En el fondo es masonería versus cristiandad. Seguimos en la lucha.

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