“Podemos”, aunque desprestigiado y con menos votos, sigue siendo un peligro

Están pasando muchas cosas. No recuerdo en toda mi vida periodística una temporada tan surrealista, a la vez que peligrosa, por la cantidad de frentes abiertos en varios ámbitos. De un tiempo a esta parte nos movemos entre la indignación y la perplejidad, con la certeza de que algo muy grave se está gestando: entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal, en las alturas y en las bajuras, en el macrocosmos planetario y en los pequeños microcosmos provincianos, que son, por su cercanía, los que más condicionan nuestra paz cotidiana.

En España, inmersos como estamos en la farsa catalana, las pensiones, la corrupción o el frío y la nieve, poco tiempo queda para pensar en Corea del Norte, en China, en Oriente Medio o en Somalia. Demasiado lejos, demasiado ajeno a nuestra zona de confort, sustentada por un estado del bienestar en equilibrio inestable.

Paralelamente a esto, los cristianos son perseguidos y degollados en todo el mundo, sin que la ONU y sus organismos, Amnistía Internacional y Médicos y Reporteros sin fronteras digan nada. Y la prensa, que tanto pormenoriza sobre temas banales, permanece completamente silente, ajena a su labor de denuncia. ¿Por qué no se habla de esto? Es como si matar a un seguidor de Cristo se hubiera convertido en una buena acción universal. Hace unos días, el candidato Mateo Salvani, en el cierre de campaña en Milán, sacó un ejemplar de la Constitución, unos Evangelios y un rosario y profirió las siguientes palabras: “Juro ser fiel a mi pueblo, a sesenta millones de italianos, de servirle con honradez y valentía; juro aplicar de verdad la Constitución italiana, ignorada por muchos, y juro hacerlo respetando las enseñanzas contenidas en estos sagrados Evangelios”. Revolucionarias palabras en un mundo que vive de espaldas a la Divinidad y a Cristo, que sufre las secuelas de la resaca permanente de la borrachera de la mundanidad y la indecencia. Revolucionarias incluso para el arzobispo de Milán, Mario Delpini, que afeó la conducta del candidato, diciendo que “en las elecciones se debe hablar de política”. Es decir, para su ilustrísima el cristianismo no es una doctrina transversal, que debe sellar cada una de nuestras acciones; y el rosario, para él, debe ser solo cosa trasnochada de beatas sufrientes vestidas de negro en lúgubres iglesias.

Nuestros representantes católicos, salvo excepciones, se han vuelto, aparte de complacientes, cobardes y miedicas, tendentes a hablar de lo abstracto, más que a opinar o denunciar casos puntuales en los que deberían posicionarse para tener a su grey informada. ¿No se dan cuenta de que hay una conspiración contra Cristo y todo lo cristiano?

Mientras esto ocurre, Podemos sueña con tocar poder y repetir la historia, es decir, cargarse la democracia y empezar a fusilar a diestro y siniestro a todos los católicos y gente de bien. No llegará, porque está muy desprestigiado y desinflado, pero aun así sigue siendo un peligro.

Toda esta gentuza ha crecido con el abono de un Partido Popular traidor y corrupto. Por tanto, hay que agradecerle a Mariano Rajoy y a su tropa de incondicionales mancos y mudos, el habernos regalado esta ideología trasnochada que nos devuelve a las dos Españas de nuestros abuelos; a aquellos tiempos en los que un PSOE salvaje, por boca de Largo Caballero decía perlas como estas: “Si triunfan las derechas […] tendremos que ir a la Guerra Civil”. (Y vaya si hubo guerra). “La democracia es solo el primer paso hacia la consecución de la dictadura del proletariado”. “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo […] hay que ir a la revolución”. “La transformación tal del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas…”. Esto, ochenta años después –que ya es tiempo—, sigue rigiendo para estos dictadorcitos sádicos que quieren torturar hasta hacer sangrar a presentadoras de televisión, cuya única culpa es no pensar como ellos y, además, ser guapas y ducharse. Véase Venezuela, su régimen político ideal.

Pero en estos tiempos, no está en juego la dictadura del proletariado porque ese discurso se quedó anticuado, y se ha mimetizado artificialmente en otras víctimas y un gran enemigo: las mujeres, explotadas por el patriarcado, que habría impuesto sus roles a lo largo de la historia.

La lucha hoy es la de la mujer contra el hombre. De ahí que, en muy pocos años, esta ideología totalitaria ha tomado cuerpo en las universidades norteamericanas y grupos radicales de feministas de la extrema izquierda, y a través de las Conferencias de la ONU se ha ido instaurando en todo el mundo. El socialista feminista, ista, ista, ista, Zapatero, fue un peón muy importante en la implementación de esta ideología totalitaria. El PP de hoy, desposeído de valores, no le hace ascos a estas modernidades, todo lo contrario, especialmente algunas lideresas como Cristina Cifuentes, cuya rojez trasluce por los poros de su piel de porcelana de niña bien.

En la nueva religión laicista del género, el sexo y lo genital es un tema público y, por tanto, político. Así lo instauraron las feministas impulsoras de esta ideología, precursora de una ley nefasta que en España está causando estragos, al abrir caminos sin retorno con el consiguiente perjuicio para las parejas y, lo que es mucho más grave, para los hijos, que se ven involucrados en bochornosas y traumatizantes luchas de adultos desquiciados. Lo que estoy exponiendo no tiene nada que ver con los malos tratos reales. Me refiero aquí a la persecución que, debido a esta ley injusta y discriminatoria, están sufriendo muchos hombres, casados y solteros, con hijos y sin hijos, y a estos delitos de acoso de nuevo cuño, que tilda a todos los hombres de potenciales delincuentes.

No se puede negar que los Podemos son los reyes de la inventiva surrealista. Y, como premio, Rajoy ha ascendido a esta casta podemita, casposa, roñosa y “rastosa” con olor a okupa, a la gloria del escaño, para hacernos pasar vergüenza propia y ajena con sus propuestas demoníacas  para servir a desencantados y a amorales.

 

 

Esta entrada fue publicada en Acceso a Mis artículos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.