No nacemos víctimas. La gran mentira de la manifestación de las mujeres

La manifestación del día 8 de marzo es mundial y se anuncia como un gran día de fiesta, un gran logro de la mujer, un antes y un después. El tufillo apesta. No tengo nada que ver con esas turbas vociferantes y pancarteras. Conmigo que no cuenten, salvo para posicionarme en contra de la performance feminista, convertida en esperpento. Defiendo a la mujer a ultranza, pero me he hecho experta en detectar manipulaciones, y también en denunciarlas. ¡Y las mujeres, una vez más, están siendo manipuladas y engañadas! Marionetas con forma de mujer escenificarán en las calles del mundo el nuevo rol desprovisto de ternura y vocación de servicio. Es una huelga de “cuidados”. Parece que el día 8 las personas dependientes se tendrán que aguantar todo el día con el pañal puesto, y sin comer.feminazis

Se anuncia a bombo y platillo que se trata de una manifestación transversal: ni de izquierdas ni de derechas, ni de religiosas ni de ateas. Posiblemente sea verdad, no porque sea así en origen, sino porque muchas solo habrán leído el titular del argumentario de la huelga, y ni eso. Por eso me atrevo a decir que gran parte de las mujeres que la van a secundar están completamente engañadas. En realidad es una huelga contra la familia, contra el matrimonio, la fidelidad y los hijos. Es cierto que muchas no lo saben, pero somos adultas y tenemos la obligación de informarnos, sobre todo, en situaciones que requieren responsabilidad y discernimiento.

Digo esto porque, bajo el disfraz de “igualdad de salarios”, “que no nos maltraten” y demás consignas que realmente da vergüenza que aún hoy haya que reivindicar, hay un mensaje menos verbalizado en el que se reivindica la salud reproductiva, eufemismo que engloba el aborto a petición, libre y gratuito, tal como figura en la página 3, párrafo 10 del texto. En la página 9 del redactado leemos: “¿Para qué hacemos la huelga? Para ser dueñas de nuestros cuerpos, nuestros deseos, nuestras decisiones. Para que el Estado garantice, la sociedad respete y la Iglesia no se meta. Para que la educación sea pública, laica y con currículos feministas donde se transversalice la perspectiva de género en todas las disciplinas”. En la página 10, párrafo 4 dice: “Para que las lesbianas, bisexuales y trans, y otras personas disidentes sexuales y/o de género podamos expresar libremente nuestra identidad y sexualidad, teniendo un pleno reconocimiento de nuestros derechos sexuales y reproductivos. Para que se asuman los diferentes modelos diferentes de familia y proyectos de vida que existen. Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida, se despatologice la transexualidad, ofreciendo garantías a quienes queramos hecer un proceso de tránsito y autonomía para construir nuestras identidades y sexualidades”. Esto es como la letra pequeña del contrato.

¿Conocen esto las mujeres que van a manifestarse el día 8? Esto es una manifestación de la extrema izquierda, de los comunistas laicistas anticristianos, del movimiento “queer”, de los “foucaultianos” y de los especímenes del cajón de sastre que aglutina esta ideología totalitaria.

Todo el manifiesto es un disparate que a mí me causa vergüenza ajena. Dibuja a una mujer desprovista de sentimientos, sin empatía, egoísta y hedonista, cuya prioridad es el sexo y su genitalidad. Hay que reconocer que estos progres, tan bien representados en España por Podemos, el PSOE, la facción moderna del PP –que es la que manda— y Ciudadanos, tienen un gravísimo problema con los órganos de más abajo de la cintura, y no me refiero al menisco, que además no es un órgano. Les gustan las exposiciones de “cognos” y todas esas cochinadas propias de gente inmadura y sin clase. Deberían hacérselo mirar.

No tengo el censo de lesbianas, si es que lo hay, pero, por lo que dicen, da la impresión de que son legión. Debe ser un problema de hondo calado cuando Ciudadanos le está reclamando al Gobierno que promocione el lesbianismo mediante una campaña de publicidad, y se cree “un órgano específico de análisis, estudio y propuestas de acción en esta materia: el Observatorio de la mujer lesbiana y bisexual”. Yo alucino.

Dicen que la marcha será mundial. ¿También en los países islámicos? ¿Se manifestarán las mujeres del jiyab y el burka? Llama la atención que estas feministas españolas, tan quejosas de lo discriminadas que se sienten, nunca reivindiquen los derechos de las mujeres musulmanas –que también los tienen—. Jamás las oímos criticar la sharia y son tremendamente comedidas con su léxico cuando hablan de los musulmanes, no vaya a ser que se ofendan. Tampoco las feministas del mundo prestaron apoyo, ni siquiera moral, a las mujeres chinas mientras funcionó el plan de un hijo por familia y a muchas las sacaban de sus casas para llevarlas a los abortorios donde les asesinaban a sus bebés a punto de nacer. ¡Esto son hechos!

En cuanto a los hombres que arriman el hombro para sostener este disparate exagerado y falaz, por ser políticamente correctos, están demostrando que son unos perfectos servidores del sistema, amantes de las dictaduras y que merecen ser víctimas de la nefasta ley de violencia de género, por aquello de que “sarna con gusto no pica”. ¿No se dan cuenta de que estás mujeres son sus enemigas? ¿No se han enterado de que esta ideología feminazi da por sentado que son delincuentes por naturaleza? ¿Cómo no caen en la cuenta de que, al paso que vamos, van a tener que ir con antifaz, porque hasta mirar va a ser acoso? Esto es una pendiente resbaladiza.

Ante el escenario que se avecina, solo puedo sentir pena por estas mujeres, muchas de buena fe, cuya debilidad o falta de información las convierte en peones del sistema para agilizar la concreción de un nuevo modelo de sociedad en la que todos vamos a ser mucho más infelices y conflictivos

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