Las SS, Soros y Sánchez: plan para destruir a España y al Rey

Esto no ha hecho más que empezar, pero los raíles de Sánchez se encaminan hacia la destrucción de España, en todos los sentidos y de todas las maneras posibles: económica, social y moral. Pero esto no es ninguna sorpresa. Siempre supimos de su vocación podemita de izquierdista enfermizo, porque se puede ser socialista civilizado como Paco Vázquez, que se declaraba socialista, católico y heterosexual –una rara avis en extinción— o chequista, feminazi, como Sánchez, y, prácticamente, todo su ejecutivo déspota y de cuota. A decir verdad, estas féminas están donde están por cuota ganada por su radicalismo e ideología laicista, que no es lo mismo que laicidad, pues, mientras la laicidad defiende y protege la libertad de culto, el laicismo impone la antirreligiosidad, es decir, la persecución de curas, porque, curiosamente, estos maestros de la discriminación solo aplican el laicismo contra los católicos. Les molestan las iglesias y lo que representan, pero subvencionan mezquitas y babean con la cultura de los de La Meca. Pero esto, repito, no ha sido ninguna sorpresa. Antes de pactar con las sectas independentistas, filoetarras todos ellas, tras prometer el rompimiento de la España de los Reyes Católicos –que, por cierto, creo que eran franquistas—, y volver a los tiempos oscuros de la República y la guerra, ya le veíamos la baba con el radicalismo de Podemos, y ya avisaba con arremeter contra el Concordato y eliminar a los viejos, con la congelada ley de “muerte indigna” del infausto Zapatero. De sobra sabíamos lo que se nos avecinaba; así que, ya lo esperábamos y sabemos que es capaz de lo peor, aunque una cosa es imaginarlo y otra padecerlo. Y se ve que tiene mucha prisa. Alguien le urge a cumplir, a la vez que le respalda. Voy con eso enseguida.

El canciller de Austria

El canciller de Austria, Sebastian Kurz le dio 28 días de plazo a George Soros para sacar fuera del país sus fundaciones Open Society.

La subida de impuestos era de esperar; la izquierda siempre lo hace, siempre acogota, por eso hemos criticado tanto a Rajoy por imitarla. La aplicación con mano dura de la ley de memoria histórica, también estaba anunciada, con prisión incluida para quienes no se ajusten a ella. Deduzco que harán falta más cárceles –pondrán a construirlas a los inmigrantes que Carmena hace amago de legalizar—, o tendrán que soltar a los terroristas, golpistas y a toda la escoria social que cumple condena, a fin de dejar sitio para los peligrosos que nos atrevemos a decir que, gracias Franco, España no se convirtió en una república soviética, que la nación prosperó una vez superada la posguerra, que se hicieron muchos “milagros” sociales, que había mucha menos corrupción y que ojalá pudiéramos recuperar muchos de los valores del franquismo.

El tema de las pensiones, Sánchez lo tiene fácil y, prácticamente, resuelto: eutanasia para viejos y discapacitados, al estilo nazi. La muerte provocada de los viejos supondrá un gran ahorro para el Estado. Empezará suavemente, de manera voluntaria y, poco a poco, con la ingeniería verbal/social/cultural se irá domando a la sociedad para el cambio de paradigma. Comprendo que nuestra sociedad está atontada, y de nada servirá si les pido que investiguen la dinámica que se siguió en otros países, donde los viejos no quieren acudir a urgencias por temor a que los seden.

El daño moral que trae la izquierda radical es irreparable. Una vez que se inicia la pendiente resbaladiza ya no hay vuelta atrás. Digo radical, porque no hay que olvidar que Pedro Sánchez es comunista, ista, ista. Solo se diferencia de ellos en la vestimenta y en que parece que se ducha más. Será por lo de las saunas del suegro, que imprimen carácter, o porque hace mucho footing por su recién estrenado jardín presidencial, que si no es por la moción y la prevaricación del juez de la Gurtel, ni catarlo.

Y para implementar todos los daños posibles y algunos más, Sánchez tiene una ayuda impagable: alguien que orquesta tras bambalinas y financia. Lo sabíamos y lo hemos escrito, pero para los no informados no pasaba de ser pura especulación. Ahora ya es de dominio público y quizá a algunos empiecen a encajarle las piezas. Me refiero a la visita, fuera de agenda y de manera velada, del siniestro Soros al palacio de la Moncloa. Le aplico el calificativo de siniestro, con justicia. Otros prefieren calificarlo de magnate e incluso de filántropo, palabra caída en desprestigio, gracias a tipejos de este jaez. Hablé en varias ocasiones de este multimillonario, símbolo y ejerciente de la masonería internacional, relacionado con el NOM y los cambios sociales a nivel global.

La visita de urgencia de Soros es la peor noticia desde la llegada de Sánchez. Es muy clarificadora e indica quién manda y quién mueve los hilos. Sánchez es solo el muñeco del guiñol, pero también es cierto que sin muñeco no hay escena. La visita pone de manifiesto algo que ya habíamos dicho: que “los amos del mundo” tienen prisa. Algo debe irles mal para este apresuramiento. Quizá, como me decía un amigo, tienen miedo que la resistencia se organice y se produzca un despertar general. Hasta ahora nos habíamos quedado en la pura idea sin pasar a la acción, trabajando cada uno por su lado casi en solitario. Sin embargo, veo en el día a día una serie de sincronicidades que me hacen pensar que en mucha gente se está produciendo el “clic”. Algo se está forjando en el nivel energético, que está a punto de concretarse en el físico. Quizá por eso tengan tanta prisa, ¡y miedo!

Aunque de Soros he hablado en otras ocasiones, conviene dar algunas pinceladas sobre el personaje. A través de sus fundaciones Open Society que operan en todo el mundo, aporta sumas astronómicas para implementar proyectos desastrosos para la humanidad, en el orden político, económico, social y moral. Es experto en desestabilizar países y devaluaciones de moneda. No en vano se sospecha que está detrás de la caída de la libra esterlina en 1995 y se dice abiertamente que provocó la quiebra del Banco de Inglaterra. Financia, además, la desestabilización de naciones. Por eso el canciller de Austria lo invitó el año pasado a abandonar el país con sus fundaciones. Y lo decía con la frescura de sus 31 años, sintiéndose, quizá, capaz de cambiar el mundo: “El pueblo de Austria ha rechazado el Nuevo Orden Mundial, y es mi deber y mi privilegio defender su voluntad. […] El espectro de Soros es el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad en el mundo en 2017. Es un gran calamar vampiro envuelto en la faz de la humanidad, insertando implacablemente su embudo de sangre en todo lo que huele a dinero, usando este dinero para comprar políticos corruptos, periodistas y el sector público, y tratando de crear el mundo a su imagen”. Ojalá otros políticos hicieran lo mismo.

Soros fomenta y apoya los independentismos. Está hasta el cuello en el golpe de Estado de Cataluña, incluyendo el Diplocat, la TV3, Omnium y ANC, los CDR y todo lo que rodea el golpe. Por eso Puigmemont está tan protegido por jueces y gente el clan Soros. Por eso cuando hablamos de los sionistas y los masones que están detrás del golpe, no se entiende, y se mira para otro lado. Este falso filántropo apoya asimismo la inmigración ilegal. Está involucrado en el tema del Aquarius y la entrada camuflada de los soldados nigerianos de Boko Haram. Según el atrevido Eladio Fernández “las ONG de Soros son el arma sin armas de la OTAN”. Parece que el Aquarius fue otro caballo de Troya, nada que ver con lo humanitario, y sí con una estrategia militar de invasión de Europa. Hablaré de esto en otro artículo.

De Soros puedo estar hablando hasta el amanecer, como Sherezade, sin temor a que me corten la cabeza, porque siempre hay relato para el día siguiente. Este personaje con cara de demonio –ver foto—, en el transcurso de una cena en Davos, a primeros de año, anunció que Facebook y Google tenían los días contados. Dijo que obstaculizaban la innovación y amenazaban la democracia. ¿No será justo al revés? Lo que les digo: temen que la resistencia se organice. Por eso, no nos extrañaría que empezaran a querer controlar, con excusas paternalistas, como el tema de menores, la cuestión terrorista o argucias varias. ¿Se va entendiendo?

No hay tema en el que Soros no haya puesto su mente maquiavélica y su negro corazón para implementar el mal, el caos y la disensión. Así, aparte de lo dicho, está detrás de la financiación de la LGTB, del orgullo gay, de las feministas de género, de las femen, de las leyes del aborto y la eutanasia, de las feminazis del 8 de marzo que querían cortarles los huevos a los hombres, desvirtuando así el honroso Día de la Mujer trabajadora.

¿Por qué no se dice todo esto y nos tienen entretenidos con las manos de Sánchez, el perro y el chascarrillo del día? Pues porque la sociedad debe permanecer dormida en la ignorancia, con su glándula pineal calcificada y ocupándose de bobaditas intrascendentes, y mucho pan y circo a su disposición.

Soros es un auténtico embajador del mal y quiere lo peor para España, que forme parte de la gran dictadura mundial de pensamiento único. Este es el personaje que se reunió con Sánchez. A Felipe González también le leyeron la cartilla en su día; recordemos su foto con Kissinger; después pusieron al orden a Rajoy, y ahora le toca a este tontilón. Lo malo es que a este le gusta, disfruta. Nos han quitado a Dios, ahora toca quitarnos la patria y el Rey. ¡Y miren que no soy monárquica!

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