¿El peor momento después de la Guerra Civil?

Mariano Rajoy se disponía a pasar un fin de semana tranquilo, pero el hombre propone y Dios dispone; en este caso el diablo. Pedro Sánchez, deseoso de llevar el alma del Presidente al infierno más ardiente lo acaba de enviar al purgatorio de una moción de censura, un remedo de aquella operación Frankenstein de hace dos años, que demolió el partido al considerar que una alternativa PSOE-Podemos, con toda la ralea independentista filoetarra, los hundiría en la miseria llevándolos a mínimos históricos, por mucho que Jordi Sevilla siga sosteniendo que nunca hubo tal operación. Sin embargo, ahora Sánchez cuenta con luz verde para asaltar el palacio de la Moncloa. Asaltar, sí. Es un golpe de Estado en toda regla, sin rifles ni bombas, pero con las armas de la ambición y la mentira. Un golpe porque es la única forma de alcanzar el sillón de presidente, ya que los votos no le dan para tanto. No se entiendan estas palabras como un apoyo al PP, nada de eso, pero no por la sentencia de Gurtel que, más o menos ya se esperaba. No seamos hipócritas. Es un secreto a voces que determinadas empresas de renombre “negocian” con el gobierno de turno la adjudicación de sus obras. Les da igual que se llamen PP o PSOE. Que le pregunten a los Villar Mir y demás directores y presidentes de las UTEs. Es archisabido que así se financian los partidos. ¡Pero al que lo pillan en las patatas…! Por tanto, no vamos a llevarnos las manos a la cabeza porque el presidente haya mentido en su declaración o porque el PP tenga una caja B.

Rajoy tiene que irse sí o sí, y al decir Rajoy me refiero a toda la cúpula: por higiene política, por ética, por sentido común, por generosidad, si me apuran, para no acabar con un partido, donde hay mucha gente de bien. Y eso me consta.

Nuestra decepción con Rajoy es –lo hemos dicho y escrito hasta la saciedad—por hacer seguidismo de Zapatero; por opositar al título de peor presidente de España y el que mayor número de decepcionados ha cosechado, por sus traiciones. Y lo más grave, lo que no le podemos perdonar como presidente es el modo de gestionar el problema de Cataluña, el haber colaborado con el golpe, según algunas fuentes, el haber ninguneado a nuestras fuerzas del orden, el no haber aplicado el 155 como Dios manda. Los españoles nos sentimos huérfanos, a expensas de los que queman banderas, vulneran la ley y la Constitución y luego huyen a Europa como si nada. ¡Tengo material para varios tomos! Ahora bien, dicho esto, Rajoy debe irse tras someterse al voto de los ciudadanos en las urnas. Es cierto que la moción de censura es un instrumento parlamentario de las democracias, con fines constructivos, para presentar un gobierno alternativo. Pero da miedo imaginar un gobierno alternativo con Sánchez, que es marxista-leninista, con Podemos, más toda la caterva de independentistas golpistas y filoetarras, defensores de asesinos, defensores de los agresores a la Guardia Civil, en contra de los jueces, en fin, con toda esta pléyade de descerebrados empeñados en vivir en un mundo al revés, a la sombra del mal. ¡Menudas ganas tienen estos de meterle mano a la cosa!

Sí, da miedo. Este momento es quizá el más peligroso después de la Guerra Civil. Yo así lo veo, pero, por otro lado, quizá en el problema esté implícita la solución; no por el hecho de desbancar a Rajoy y a todo su equipo de ineptos obedientes durmientes, sino porque la patulea izquierdista con sus desatinos y ocurrencias quizá haga reaccionar a los votantes en las próximas elecciones. Es una buena oportunidad para que Rivera acabe de consolidarse –si no cae en meteduras de pata excesivas—y, sobre todo, para que Vox despegue –la necesidad crea el órgano— y empiece a poner orden, como lo está haciendo en el procés. Sin poner la mano en el fuego por nadie, hay que reconocer que, de facto, es el único partido que está defendiendo a España frente a los golpistas. Esto bien merece una recompensa, y no el veto permanente al que es sometido por parte del hasta ahora todopoderoso Partido Popular.

De modo que, puestas así las cosas, aun dentro del mal trago de ver a don Noesno de presidente y al coletas de Villa Tinaja de vicepresidente quizá, albergamos la esperanza de que pueda ser un revulsivo. Aunque también pudiera ocurrir todo lo contrario. No hay que olvidar que Zapatero, a pesar de los desaguisados, fue reelegido y lo tumbaron no las leyes de memoria histórica, ni las de género, ni la legalización de ilegales, ni los pactos con Eta, ni el estatut. Lo tumbó la crisis económica y aquella famosa carta con remite alemán. La ciudadanía es frágil e incoherente, aunque a veces tenga sus momentos de lucidez. Pero viendo a Carmena y a su equipo, ineptos, nepotistas y casi todos imputados, ¡que eso es muy grave!, se puede augurar cualquier cosa. Y como son los dueños de los medios, porque de eso se encargó el actual gobierno, pues ¡hala, a despotricar y a contar mentiras!

Pero pudiera ser que la moción de censura no fuera adelante. Depende ¡una vez más! de los votos del PNV, siempre en todas las salsas. Racionalmente, cabe pensar que si acaban de votar unos presupuestos es para seguir apoyando al gobierno el resto de legislatura o, en su defecto, hasta que el presidente disuelva las cámaras. Pero fiarse de estos recogedores de nueces es de ingenuos, y en política, cabe ser trilero –de hecho, todos lo son—, pero no ingenuos. Veremos.

También cabe la posibilidad –y es lo más probable— de que hubiera un acuerdo previo entre Urcullu y Rajoy de no apoyar una “inminente” moción de censura de los socialistas, muy previsible, no por el fallo de la sentencia de Gurtel, que era conocida desde días antes, sino porque Sánchez se ve cada vez más menguado en los sondeos y sabe que no llegará a la Moncloa por la vía normal de las elecciones. Era notoria la buena onda entre Sánchez y Rajoy, los dos muy compis –aunque no yoguis—llegando incluso este a ningunear a Rivera y afearle con aquel desafortunado Aprovechátegui. ¿Creyó Rajoy en la conversión de Sánchez y en su fobia repentina a los catalanistas y en su interés patriótico o intuía que le estaba siguiendo la corriente? Da la sensación de que Sánchez cogió a Rajoy desprevenido, pero no lo creo. Como buen gallego, el de Pontevedra es muy zorro, además viejo, y tiene mucha escuela. Las leyes de la política son muy parecidas a las de la mafia, y en estas lides jugársela al jefe nunca es tarea fácil. Pero solo son conjeturas. Dentro de unos días saldremos de dudas.

Posiblemente, la moción de censura no vaya adelante, pero Rajoy debe convocar elecciones y dar la oportunidad a que otra formación política, sin pasado, resuelva el tema catalán con la Constitución en la mano y ponga fin a tanto desgobierno. Para terminar, por favor, que Sánchez no hable de corrupción teniendo a su lado a la señora Narbona. ¿Hablamos de Abengoa, de las desalinizadoras, del proyecto de Vázquez Figueroa, de los pelotazos? ¡Menuda trama! Eso sí es corrupción organizada y a lo grande. Continuará.

 

Esta entrada fue publicada en Acceso a Mis artículos y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.