Casado representa la ilusión y la renovación, Soraya lo viejo y la podredumbre

A estas alturas yo no pongo la mano en el fuego por ningún político, ni me guío por las apariencias, ni me dejo seducir por los piquitos de oro. He visto amigos con trayectorias profesionales impecables en sus campos, que al entrar en política han ido echando a perder su trayectoria, envenenados por la pócima del poder, que acaba enfermando crónicamente a quien la toma. Es algo que no he podido superar. Viene esto a cuento de la pugna Soraya-Casado, tema sobre el que se ha dicho ya casi todo. soraya casadoNo sé si Casado es una garantía, por lo que decía antes, o si también se va a dejar seducir por los cantos de sirena, como sus predecesores. Pero, como tantos españoles, necesito creer en un “caudillo”, si me permiten, capaz de combatir al PSOE comunista de Sánchez/Podemos, con toda la patulea de golpistas catalanes, vascos, valencianos e incluso gallegos, de feminazis de la manada y de anormales sexuales que superan el listón de Germaine Greer, Kate Millet, Shulamit Firestone e incluso del excéntrico y abominable Foucault o el pervertido icono de la izquierda, Kinsey. La situación está llegando a unas cotas de surrealismo insospechadas. Lo que ayer nos parecía algo impensable, hoy ya forma parte de los manuales de entrenamiento en ingeniería verbal/social. Es de vergüenza el uso por parte de la progresía casposa y amoral, de eufemismos, mentiras y teorías recién inventadas para el nuevo “ministerio de la verdad”. Lo sorprendente es que la mayoría de la gente permanece en la estupidez más absoluta con los ojos puestos en el móvil, o votando a los de Master Chef o a Supervivientes. Yo no sé si Ouspensky tenía razón, pero talmente parece que muchos –incluye a las muchas— de los que pululan por los alrededores de la Moncloa y Villatinaja, no la tienen.

Soraya tampoco tiene alma, al menos, eso parece. Pero a ella de da igual, porque no cree en esas cosas. Soraya no tiene ideología. Está en el PP porque llegó a trabajar como técnica, pero podía encajar en Podemos, en Ezquerra, en el PSOE, o en cualquier otro partido capaz de otorgarle el poder que ella necesita para compensar, quizá, alguna carencia. Su talla política es, ciertamente, directamente proporcional. No así su ambición, que supera cuanto hayamos podido imaginar. Estos años en el Gobierno, aparte de ayudar a Rajoy a hundir el partido, preparando el advenimiento del Frente Popular del siglo XXI, se dedicó a preparar su sucesión. De ahí que haya ido desbancando a los que pudieran ensombrecer sus aspiraciones como presidenta.

Casado representa la ilusión, la renovación, las ganas de volver a votar al PP. Soraya huele a rancio, a todo lo que nos hizo dar la espalda al PP. Soraya huele a subida de impuestos, a coqueteo con los filoetarras y los golpistas. Soraya huele a proyecto agonizante.

Por eso es la preferida de los que odian a España y de los que aspiran a gobernarla. Como los extremos se tocan, es la candidata de Vox y de Ciudadanos. De sobra saben Santi Abascal y Albert Ribera que si Pablo Casado pone en marcha lo que promete y consigue ilusionar a los más de cuatro millones de huidos del PP, no tienen nada que hacer. Pero también es la candidata de Podemos y de Sánchez, porque saben que con ella el PP irá a menos, hasta reducirse a la nada y, además, pactará gustosa una reforma de la Constitución al gusto de los separatistas; y, lógicamente, también es la candidata de los golpistas, porque, según “Es Radio”, desde su posición de vicepresidenta no solo ayudó a financiar el golpe de Estado de Cataluña, sino que ordenó tapar los oprobios contra nuestras fuerzas del orden, no fueran a molestarse los de los lacitos amarillos.

Muchas son las razones indicadoras de que Sáenz de Santamaría es la candidata ideal para acabar de destruir el Partido Popular. Por eso es posible que se alce con el triunfo, pues, aparte de los apoyos interesados de los compromisarios que viven de la mamandurria política, cuenta con otros apoyos más sutiles. Y aquí entramos de lleno en el análisis profundo de la situación, para el cual hay que incorporar otras piezas. Veamos: al Nuevo Orden Mundial, no le interesa un partido defensor de los valores clásicos del humanismo cristiano, tal como reza –aún—en los estatutos del PP. En la agenda del NOM está la destrucción de la Europa de hoy de raza blanca. Soraya es Bilderberg, como Cebrián, obediente a los mandatos de la masonería mundial. Casado, de momento, no, y eso ya es una garantía.

George Soros, que como ya expresamos en otro artículo está apoyando el golpismo catalán, visitó a Sánchez en la Moncloa para darle órdenes y ofrecerle su dinero sucio. No voy a insistir en el perfil de este personaje siniestro porque ya lo hice en varias ocasiones, pero sí quiero resaltar que su fundación Open Society, que controla unas cuantas ONG, ha sido expulsada de varios países. En España, por lo que me cuentan, está queriendo instalarse en Cataluña, para controlar mejor el proceso de balcanización de España, acoso a jueces, derribo de cruces, operaciones de memoria histórica, revueltas feminazis y cuanto proyecto descabellado pueda aparecer, aparte de un acoso constante a la Monarquía. La nueva irrupción de Corina y la insinuación de la fiscal de investigar al rey emérito tampoco es casual que aparezca en este río revuelto. Todo esto, en España, canalizado a través de la prensa y TV progres antiespañolas, Roures, tentáculos y esclavos menores. Soraya, por cierto, algo tendrá que decir algún día en los tribunales acerca de esas operaciones de fusiones ilegales para seguir difundiendo la leyenda negra a través de esta gusanería.

Hace unas semanas echamos chispas contra Italia por el tema del Aquarius. Pero es que allí sí se han hecho eco del Plan Soros, que incluye la migración de cien millones de africanos a Europa en los próximos años. Si esto no es diabólico, díganme qué es. Y como de Soros no puede venir nada bueno y sí mucho malo, hay que destacar una noticia luctuosa que apunta directamente a él. El periodista Bechir Rabani, que investigaba los tejemanejes del multimillonario y su relación corrupta con el periodista de la izquierda radical Robert Aschberg, apareció muerto en extrañas circunstancias, según la Policía. Curiosamente, Rabani había prometido tirar de la manta y sacar a la luz toda la verdad. La alta política está manchada de sangre. Es triste, pero es así.

Faltan pocos días para que se decida el fin del PP o su renovación y continuidad. Si hace falta un milagro para que Casado triunfe a pesar de la maquinaria del partido y su corrupción institucionalizada, recemos. Soraya lo acusa de ser el instigador del vídeo que corre por las redes y pide a la dirección que lo investigue. No es para tanto. El vídeo no es porno, ni mucho menos, y solo muestra la realidad, es decir, que los de la renovación que acompañan a Soraya, como Arenas, Villalobos o Montoro llevan toda la vida viviendo del partido. El título del vídeo no puede ser más acertado: “Cómo vais a renovarnos”. Me temo que de ninguna manera.

Dicho todo esto, en estas elecciones no solo se decide un candidato, sino temas que traspasan nuestras fronteras. El resultado de la elección nos dará muchas pistas para analizar el futuro próximo de España y de Europa.

 

 

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Una respuesta a Casado representa la ilusión y la renovación, Soraya lo viejo y la podredumbre

  1. PeterCag dijo:

    What do you think about it?
    This person is selling the secret of eternal youth: http://spencerdbysl.xzblogs.com/7564631/everything-about-3-anti-aging-hormonen

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